Líbano Trípoli

Trípoli (Líbano): guía completa de la joya medieval del Mediterráneo oriental

Trípoli es la ciudad medieval del Líbano, con un zoco milenario, una fortaleza cruzada y la mejor cocina callejera del país.

Trípoli (Líbano): guía completa de la joya medieval del Mediterráneo oriental

Trípoli: la ciudad fenicia que renace en el Mediterráneo

Trípoli, la segunda ciudad más grande del Líbano, se encuentra a 85 kilómetros al norte de Beirut, sobre la costa mediterránea. Fundada por los fenicios en el siglo VIII a. C., su nombre significa «ciudad triple» en griego, en referencia a las tres ciudades fenicias que se unieron para crearla: Tiro, Sidón y Arados. Hoy es un destino fascinante que conserva uno de los centros históricos mejor preservados del Oriente Próximo.

A diferencia de la cosmopolita Beirut, Trípoli mantiene una atmósfera más tradicional y auténtica. Su casco antiguo, la Medina, es un laberinto de callejuelas abovedadas, zocos bulliciosos, mezquitas mamelucas y baños turcos centenarios. Es una ciudad que invita a perderse entre sus olores a especias, jabón de laurel y pan recién horneado.

La fortaleza de San Galgano: el castillo cruzado

La Fortaleza de San Galgano —conocida localmente como Qalaat Sanjil— es el monumento más emblemático de Trípoli. Construida por los cruzados en el siglo XII sobre una colina que domina la ciudad, la fortaleza ofrece las mejores vistas panorámicas de la Medina, el puerto y el Mediterráneo. Raimundo de Saint-Gilles, conde de Tolosa, ordenó su construcción durante la Primera Cruzada.

El castillo fue ampliado por los mamelucos en los siglos XIII y XIV, quienes añadieron las torres defensivas y el foso que aún se conservan. En el interior se pueden visitar las salas abovedadas, los pasadizos subterráneos y el museo que alberga piezas arqueológicas de las épocas fenicia, romana y medieval. La entrada cuesta alrededor de 3€ y merece al menos dos horas de visita.

El Zoco de Trípoli: el más auténtico del Líbano

El zoco de Trípoli es, para muchos, el más auténtico y menos turístico de todo el Líbano. Sus callejuelas cubiertas forman un entramado que data de la época mameluca (siglos XIII-XV), organizado por gremios que aún hoy se mantienen: el zoco de los orfebres, el de los perfumistas, el de los vendedores de telas y el de los herreros.

El zoco del jabón (Souk al-Saboun) es uno de los más famosos. Aquí se vende jabón de laurel artesanal fabricado según métodos tradicionales centenarios. El jabón de Trípoli, hecho con aceite de oliva y laurel, es famoso en todo el mundo árabe por su calidad. También destacan los puestos de especias, con montañas de pimentón, cúrcuma, comino y zaatar, y las tiendas de dulces donde se venden los famosos halawet el-jibn (dulces de queso con agua de azahar y pistacho).

La gastronomía callejera de Trípoli

Trípoli es conocida en todo el Líbano como la capital de la gastronomía callejera. El plato estrella es el shawarma tripolitano, que se sirve en pan árabe recién horneado con carne de pollo o ternera marinada, tornada en el asador vertical, y acompañada de pepinillos, patatas fritas y salsa de ajo o tahini. Los puestos de la Plaza de la Torre (Burj al-Salam) son los más famosos.

Otro manjar local es el sfiha, una especie de pizza abierta con carne picada, tomate, cebolla y piñones. Los baba ghanoush y hummus de Trípoli tienen fama de ser los mejores del país, gracias al aceite de oliva local de la región de Koura. Para los amantes del dulce, el baklava de Trípoli —relleno de pistacho y bañado en almíbar de agua de azahar— es una experiencia celestial.

Mezquitas y baños turcos

Trípoli alberga algunas de las mezquitas mamelucas más bellas del Líbano. La Mezquita de Taynal (1336) es la más grande y mejor conservada, con un patio interior de mármol, una fuente de abluciones y un mimbar de madera tallada del siglo XIV. La Mezquita Al-Mualaq, construida en el siglo XVI, destaca por su minarete octogonal y su decoración de azulejos.

Los hammams (baños turcos) son otra herencia del período mameluco. El Hammam al-Jadid, del siglo XV, ha sido restaurado y sigue funcionando como baño público. Por unos 5€ se puede disfrutar de un baño de vapor, un exfoliante con guante de kessa y un masaje relajante. El Hammam al-Nouri, del siglo XVII, es otro de los más emblemáticos, con su cúpula de vidrio que deja pasar la luz natural.

Consejos prácticos para visitar Trípoli

La mejor época para visitar Trípoli es en primavera (marzo-mayo) y otoño (septiembre-noviembre), cuando las temperaturas son suaves y agradables, entre 20 y 28 °C. En verano el calor puede ser intenso, pero la brisa marina lo hace soportable. El invierno es lluvioso, aunque la ciudad tiene su encanto en los días frescos.

Se puede llegar desde Beirut en coche (1 hora por la autopista costera), en autobús o en taxi compartido (service). El aeropuerto internacional más cercano es el de Beirut (BEY). El alojamiento en Trípoli es más económico que en la capital, con hoteles boutique en la Medina y hoteles modernos en la zona de El Mina, el puerto pesquero. Se recomienda dedicar al menos un día completo a la ciudad, y otro a explorar las cercanas ruinas de la ciudad fenicia de Arados (Arwad).