Split: guía completa del palacio de Diocleciano
Split es la ciudad donde un palacio romano del siglo IV sigue siendo el corazón palpitante de la vida mediterránea, entre mármol antiguo, brisa del Adriático y sabores dálmatas.
Split: el palacio de Diocleciano como ciudad
Split es una de las ciudades más fascinantes del Mediterráneo porque su centro histórico no es un museo ni un conjunto de ruinas: es un palacio romano del siglo IV d.C. que sigue siendo el corazón vivo de la ciudad. El Palacio de Diocleciano, construido por el emperador romano como su residencia de retiro, alberga hoy restaurantes, tiendas, viviendas y bares en sus pasillos y patios milenarios.
La ciudad ha crecido más allá de las murallas del palacio, pero el casco antiguo —que coincide exactamente con el antiguo palacio— sigue siendo el centro neurálgico de Split. Sus 200.000 habitantes convierten a Split en la segunda ciudad de Croacia y el principal puerto de la costa dálmata, con conexiones de ferry a las islas más bellas del Adriático.
Qué ver en Split: lo imprescindible
El Peristilo es la plaza central del Palacio de Diocleciano y el lugar más fotografiado de Split. Rodeado de columnas de granito y mármol, es el escenario donde cada noche se celebran conciertos de música clásica y ópera. La entrada al palacio es gratuita: se puede pasear libremente por sus calles, patios y pasadizos.
La Catedral de San Domnio fue originalmente el mausoleo del emperador Diocleciano. Su campanario románico, de 57 metros de altura, ofrece las mejores vistas de la ciudad y el puerto. El Vestíbulo, la sala de recepción del palacio con su impresionante cúpula, es otro de los espacios más emblemáticos.
El sótano del palacio (Subestructuras) es un laberinto de salas abovedadas que servían como almacenes y alojamiento para la servidumbre. Es una de las partes mejor conservadas del palacio y se puede visitar con una entrada de 8€. En estos sótanos se rodaron escenas de Juego de Tronos.
El Palacio de Diocleciano en profundidad
El Palacio de Diocleciano fue construido entre el 295 y el 305 d.C. como una fortaleza residencial de 30.000 metros cuadrados. El emperador Diocleciano, nacido en la cercana Salona (hoy Solin), se retiró aquí tras abdicar voluntariamente, un hecho insólito en la historia romana. El palacio combina elementos de villa de lujo, campamento militar y ciudad amurallada.
Las cuatro puertas del palacio (Puerta Áurea, Plateada, de Hierro y de Bronce) conectaban con las principales vías romanas. La Puerta Áurea, la más ornamentada, era la entrada principal. La Puerta de Bronce, que da al puerto, era la entrada marítima y conserva marcas del nivel del mar en la antigüedad.
El Templo de Júpiter, convertido en baptisterio en la Edad Media, alberga un impresionante techo de casetones y una estatua de San Juan Bautista obra de Meštrović. El Patio de las Fuentes, con restos de un acueducto romano, es un espacio tranquilo para descansar del bullicio.
El Riva y el paseo marítimo
El Riva (el paseo marítimo de Split) es el salón de la ciudad. Bordeado de palmeras, terrazas de cafés y bancos de mármol, este paseo peatonal de un kilómetro de longitud es el lugar donde los splitsenses se reúnen para pasear, tomar un café y ver el atardecer sobre el Adriático. Es el centro de la vida social de la ciudad.
El puerto de Split es uno de los más activos del Adriático. Desde aquí salen ferris y catamaranes hacia las islas de Brač, Hvar, Vis, Korčula y Lastovo, así como hacia la cercana ciudad de Trogir. El puerto también conecta con Ancona (Italia) y Dubrovnik.
La colina de Marjan, al oeste del centro, es un parque forestal de 125 hectáreas con senderos, miradores, iglesias medievales y calas escondidas. Subir a la cima (178 m) ofrece las mejores vistas panorámicas de Split y las islas.
Excursiones desde Split
Trogir, a 30 km al oeste, es una ciudad medieval Patrimonio de la Humanidad construida en una pequeña isla. Su catedral de San Lorenzo, el castillo Kamerlengo y el paseo marítimo la convierten en una excursión imprescindible. Se llega en autobús (30 minutos) o en barco.
La isla de Brač, a 50 minutos en ferry, es la más grande de la Dalmacia central. La playa de Zlatni Rat, en Bol, es la playa más famosa de Croacia: una lengua de arena que cambia de forma según el viento y las corrientes. La isla de Hvar, con su puerto chic y su fortaleza, es otra excursión popular.
El Parque Nacional de Krka, a 90 km, es famoso por sus cascadas travertínicas y sus pasarelas sobre el agua. La cascada Skradinski Buk, de 800 metros de longitud, es la más espectacular y se puede nadar en sus pozas naturales. La entrada cuesta 30€ en temporada alta.
Salona (Solin), a 5 km de Split, fue la capital de la provincia romana de Dalmacia. Sus ruinas incluyen un anfiteatro, foros, termas y acueductos. La entrada cuesta 5€ y la visita se combina fácilmente con el cercano Parque Arqueológico de Tusculum.
Gastronomía de Split
La gastronomía de Split es la cocina dálmata en su máxima expresión. El pescado a la parrilla (lubina, dorada, salmonete) se sirve con blitva (acelgas salteadas con patatas y ajo), la guarnición más tradicional del Adriático. El pulpo preparado bajo la peka (campana de hierro con brasas) es el plato más emblemático.
El prosciutto dálmata (prsut) de la región de Drnis, el queso de Pag y las aceitunas de Šolta son entrantes clásicos. El risotto negro con tinta de calamar y la sopa de pescado (brodet) son platos de cuchara tradicionales.
Los vinos blancos de la isla de Brač y los tintos de Pelješac acompañan perfectamente la comida. El rakija de hierbas y el maraschino (licor de cereza) son los digestivos locales. En el mercado de las verduras (Pazar), al lado del palacio, se puede comprar fruta fresca, queso y aceite de oliva.
Consejos prácticos
La mejor época para visitar Split es de mayo a octubre. Julio y agosto son los meses más concurridos y calurosos. Mayo, junio y septiembre ofrecen buen clima y menos multitudes. El viento bora puede soplar en invierno, pero en verano el clima es estable y soleado.
El aeropuerto de Split (SPU) está en Trogir, a 25 km. El autobús público (Pleso Prijevoz) conecta con la ciudad en 30 minutos y cuesta 5€. El taxi cuesta unos 35€. La estación de autobuses y la de ferris están junto al puerto, a 5 minutos del palacio.
El alojamiento en el casco antiguo es caro y ruidoso en temporada alta. Los barrios de Varoš (al oeste) y Grad (al este) ofrecen opciones más tranquilas y auténticas a precios más bajos. El mercado de frutas (Pazar) al lado de la Puerta Plateada abre de lunes a sábado.
El código de vestimenta para iglesias es modesto (hombros cubiertos, pantalón largo). Split es una ciudad segura, pero como en toda ciudad turística, hay que vigilar las pertenencias en el puerto y el mercado.
La moneda es el euro. Las tarjetas de crédito se aceptan en casi todos los establecimientos, pero es recomendable llevar algo de efectivo para el mercado y los pequeños comercios.