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Mdina: guía completa de la ciudad silenciosa

Mdina es la ciudad del silencio: un museo viviente entre murallas medievales, donde cada calle de piedra dorada cuenta la historia de Malta desde la Antigüedad hasta la Edad Media.

Mdina: guía completa de la ciudad silenciosa

Mdina: la ciudad silenciosa

Mdina, conocida como la Ciudad Silenciosa (Il-Belt Imkebbta), es la antigua capital de Malta y una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa. Situada en una colina en el centro de la isla, Mdina ofrece un laberinto de calles estrechas de piedra caliza dorada, palacios nobiliarios, iglesias barrocas y vistas panorámicas que alcanzan el mar en los días despejados.

La historia de Mdina se remonta a la Edad de Bronce, pero fue durante la ocupación fenicia (siglo VIII a.C.) cuando se convirtió en una ciudad fortificada. Los romanos la llamaron Melita, y según la tradición, fue aquí donde el apóstol San Pablo se refugió tras naufragar en Malta en el año 60 d.C. Durante la Edad Media, fue la capital de Malta hasta que la Orden de San Juan construyó La Valletta en el siglo XVI.

Qué ver en Mdina: lo imprescindible

La Puerta Principal de Mdina (Mdina Gate) es la entrada monumental a la ciudad. Construida en estilo barroco en 1724 por el Gran Maestre Manoel de Vilhena, es uno de los lugares más fotografiados de Malta. La puerta principal y las murallas que la flanquean crean una entrada espectacular que ha sido escenario de películas y series.

La Catedral de San Pablo (St Paul's Cathedral) es el monumento más importante de Mdina. Construida en el siglo XVII sobre el lugar donde, según la tradición, el gobernador romano Publio se convirtió al cristianismo tras conocer a San Pablo. Su interior barroco, con frescos de Mattia Preti, un suelo de mármoles policromados y la pintura del naufragio de San Pablo, es impresionante. La entrada cuesta 5€.

El Museo de la Catedral, en los edificios anexos, alberga una importante colección de arte sacro, manuscritos medievales, monedas antiguas y la xilografía más antigua del mundo (el Cristo de la Pasión, del siglo XV). La entrada cuesta 5€ e incluye la catedral.

Palacios y calles de Mdina

Mdina es una ciudad de palacios nobiliarios que pertenecieron a las familias aristocráticas maltesas. El Palacio Vilhena, hoy sede del Museo Nacional de Historia Natural, es el más grandioso. El Palacio Falson, del siglo XVI, es uno de los mejor conservados y se puede visitar (entrada 10€). El Palacio del Gran Maestre, hoy sede del Ayuntamiento, completa el trío de palacios principales.

La calle Villegaignon (Triq Villegaignon) es la vía principal de Mdina, que atraviesa la ciudad de la puerta principal a la Plaza de San Pablo (Misraħ San Pawl). Las calles laterales —calle de la República, calle de San Pedro, calle de los Normandos— ofrecen rincones de postal, con buganvillas trepando por las fachadas de piedra.

La Plaza de San Pablo, con la catedral, el seminario (hoy Museo de la Catedral) y el palacio del obispo, es el centro neurálgico de Mdina. Es el lugar perfecto para sentarse en una terraza, tomar un café y observar la vida tranquila de la ciudad.

El Bastión de Santa María, en la esquina noreste de las murallas, ofrece las mejores vistas panorámicas de Malta. Desde aquí se ve el Campo de Malta, el aeropuerto de Luqa, la costa este y, en los días claros, la isla de Gozo. Es el lugar favorito para ver la puesta de sol.

Las murallas y los jardines

Las murallas de Mdina son el elemento más característico de la ciudad. Construidas originalmente por los fenicios y ampliadas por romanos, bizantinos, árabes y normandos, las murallas actuales datan principalmente del período medieval. El paseo por las murallas (bastiones) es gratuito y ofrece vistas espectaculares de toda la isla.

Los Jardines Howard, al sur de la ciudad, son un pequeño parque público con bancos, sombra y vistas a la campiña maltesa. Es un lugar tranquilo para descansar durante la visita. La Puerta de los Griegos (Greek Gate), al oeste, es una entrada secundaria que conecta Mdina con Rabat.

El foso seco que rodea las murallas está convertido en un jardín donde se celebran eventos y festivales. El foso ofrece una perspectiva única de la altura y la solidez de las fortificaciones de Mdina.

Rabat: la ciudad hermana de Mdina

Rabat (Ir-Rabat) es la ciudad que creció fuera de las murallas de Mdina. Su nombre significa arrabal, el suburbio que se desarrolló extramuros. A diferencia de Mdina, Rabat es una ciudad viva y bulliciosa, con tiendas, restaurantes y una animada vida local.

Las Catacumbas de San Pablo (St Paul's Catacombs) en Rabat son los cementerios subterráneos más grandes de Malta, utilizados desde el siglo IV hasta el VII d.C. Un laberinto de pasillos, tumbas y salas excavadas en la roca que ofrecen una visión fascinante de las prácticas funerarias paleocristianas. La entrada cuesta 6€.

La Casa de los Ejercicios de San Pablo (St Paul's Grotto), en Rabat, es la cueva donde según la tradición San Pablo vivió durante su estancia en Malta. La iglesia de San Pablo (Parish Church of St Paul) y la Domvs Romana (casa romana del siglo I a.C. con mosaicos) completan los lugares de interés de Rabat.

El mercado de Rabat, los sábados por la mañana, es el mercadillo más auténtico de Malta, con productos locales, ropa, antigüedades y artesanía. Los restaurantes de Rabat ofrecen cocina maltesa auténtica a precios más bajos que los de Mdina.

Gastronomía en Mdina y Rabat

Mdina y Rabat ofrecen una excelente muestra de la gastronomía maltesa. Los restaurantes de Mdina, como el De Mondion (dentro del hotel Xara Palace), ofrecen cocina mediterránea de alta gama con vistas espectaculares. En Rabat, los restaurantes tradicionales, como el Ta'Doni y el Bacchus, ofrecen platos malteses auténticos.

Los pastizzi (hojaldres rellenos de ricotta o guisantes) se pueden comprar en las pastizzerias de Rabat por menos de 1€. Los ħobż biż-żejt (pan con tomate, aceite, atún y aceitunas) son el almuerzo ligero perfecto.

El queso fresco de cabra (ġbejniet) se sirve como entrante con tomate, aceite de oliva y hierbas. El conejo estofado (fenek) es el plato nacional y se puede degustar en los restaurantes de Rabat. El vino local de las bodegas de Malta (Marsovin, Delicata) acompaña perfectamente la comida.

Los pasteles de miel (qaghaq tal-għasel) y el helado de ricotta son los postres tradicionales. El café en las terrazas de la Plaza de San Pablo es una experiencia que no hay que perderse.

Consejos prácticos

La mejor época para visitar Mdina es de abril a octubre. Julio y agosto son calurosos pero la ciudad amurallada conserva cierta frescura. Mdina se disfruta más temprano por la mañana o al atardecer, cuando los grupos de turistas se han ido y el silencio característico vuelve a sus calles.

Mdina es una ciudad peatonal. No se puede circular en coche por el interior de las murallas excepto para residentes y carga. El aparcamiento se encuentra en el foso exterior (gratuito) o en el parking de pago junto a la puerta principal.

Se llega a Mdina desde La Valletta en autobús (líneas 50, 51, 52, 53) en 30-40 minutos. El billete sencillo cuesta 2€, o se puede usar la Tallinja Card. Desde el aeropuerto de Malta, el autobús (X3) conecta en 45 minutos.

Mdina se visita en 2-3 horas, incluyendo la catedral y los palacios. Rabat merece al menos 1-2 horas adicionales. Se recomienda visitar Mdina por la mañana temprano y comer en Rabat al mediodía.

El código de vestimenta para la catedral e iglesias es modesto (hombros cubiertos, pantalón largo). Mdina es muy segura. La moneda es el euro. El inglés se habla en todas partes. Los restaurantes de Mdina son más caros que los de Rabat.

Mdina también es conocida como la Ciudad del Silencio porque sus calles son muy tranquilas, especialmente después del atardecer cuando la mayoría de los turistas se han ido. Es el momento más mágico para pasear por sus calles iluminadas con faroles de gas.