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Acre: guía completa de la ciudad cruzada mejor conservada del Mediterráneo

Acre es la capital cruzada del Mediterráneo: murallas inexpugnables, túneles secretos templarios y un puerto que ha visto pasar a reyes y almirantes.

Acre: guía completa de la ciudad cruzada mejor conservada del Mediterráneo

Acre: la ciudad que resistió a los imperios

Acre (Akko en hebreo, Akka en árabe) es una de las ciudades más fascinantes de Israel, con una historia que abarca más de 4.000 años. Situada en la costa norte de la bahía de Haifa, Acre fue el principal puerto del Mediterráneo oriental durante la época de las Cruzadas y la capital del Reino de Jerusalén en el siglo XIII. Su casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001, es el ejemplo mejor conservado de una ciudad cruzada en el mundo.

La ciudad moderna de Acre es un vibrante centro multicultural donde judíos, árabes musulmanes, cristianos y drusos conviven. Su puerto pesquero, sus murallas imponentes, sus mezquitas otomanas y sus zocos coloridos atraen a viajeros de todo el mundo. Acre ofrece una experiencia única: caminar por las mismas calles que pisaron los caballeros templarios, los mamelucos y los otomanos.

La ciudad cruzada subterránea

La Acre cruzada es una ciudad subterránea, enterrada bajo la ciudad otomana del siglo XVIII. Los arqueólogos han excavado un impresionante complejo de salas abovedadas, pasadizos y fortificaciones que se extienden bajo el casco antiguo. El Salón de los Caballeros Hospitalarios, con sus seis naves cubiertas por bóvedas de crucería, es la estancia más impresionante, donde se reunía la Orden de los Hospitalarios.

El Túnel de los Templarios es otra de las atracciones más espectaculares. Este pasadizo subterráneo de 350 metros conectaba el puerto con el interior de la fortaleza templaria, permitiendo el movimiento secreto de tropas y suministros. Excavado en la roca y revestido de piedra, el túnel se puede recorrer en parte y ofrece una visión fascinante de la ingeniería militar medieval. La entrada combinada a la ciudad cruzada cuesta unos 10€.

Las murallas y el puerto

Las murallas de Acre, construidas y reconstruidas por cruzados, mamelucos y otomanos, son impresionantes. La muralla terrestre, de 1,5 km de longitud, rodea el casco antiguo por el este y el norte, con torres defensivas cada 50 metros. La muralla marítima, que protege la ciudad por el oeste frente al Mediterráneo, ofrece un paseo espectacular con vistas al mar y al puerto.

El puerto de Acre, en el lado sur de la ciudad, es uno de los más pintorescos de Israel. Aunque su actividad comercial es reducida, el puerto pesquero está lleno de barcas de colores y restaurantes de pescado. El faro de Acre, en la punta de la península, marca la entrada al puerto. Pasear por el paseo marítimo al atardecer, con las murallas iluminadas de fondo y el sonido de las olas rompiendo contra las piedras milenarias, es una experiencia inolvidable.

La mezquita de Al-Jazzar y el Zoco

La Mezquita de Al-Jazzar, construida en 1781 por el gobernante otomano Ahmed Pasha al-Jazzar, es la mezquita más grande de Israel fuera de Jerusalén. Su cúpula verde, su minarete esbelto y su patio de mármol con fuente de abluciones la convierten en un edificio de gran belleza. En el interior, la sala de oración está decorada con azulejos de Iznik, lámparas de cristal y alfombras persas. La entrada es gratuita pero se requiere vestimenta modesta.

El zoco de Acre es uno de los más auténticos de Israel. Sus callejuelas abovedadas, construidas en la época otomana, albergan puestos de especias, dulces árabes, telas, joyas y artesanía local. El Souk al-Abiad (Mercado Blanco) es el más famoso, con sus bóvedas de piedra blanca y sus tiendas de productos típicos. El olor a zaatar, comino y canela impregna el ambiente, y los vendedores invitan a probar las aceitunas, los quesos y los dulces.

Los baños turcos (Hammam al-Pasha)

El Hammam al-Pasha, construido en 1780 por Al-Jazzar, es el baño turco mejor conservado de Israel. Restaurado y convertido en museo, el hammam ofrece una experiencia sensorial que transporta al visitante a la época otomana. Las salas de vapor, las salas frías y las salas de masaje se suceden en un recorrido que incluye proyecciones y efectos de sonido que recrean la atmósfera del baño en el siglo XVIII.

El museo del hammam explica la importancia social de los baños públicos en el mundo islámico, donde no solo se realizaba la higiene personal sino que también se cerraban negocios, se concertaban matrimonios y se intercambiaban noticias. La visita incluye una demostración de un baño tradicional con exfoliación y masaje. Es una experiencia que ningún visitante de Acre debería perderse.

Consejos prácticos

Acre se encuentra a 30 minutos en tren desde Haifa y a 1 hora y media desde Tel Aviv. La estación de tren de Acre está a 10 minutos a pie del casco antiguo. También hay autobuses desde las principales ciudades de Israel. El casco antiguo es peatonal y se recorre fácilmente a pie. Se recomienda dedicar un día completo a la visita.

La mejor época para visitar Acre es de marzo a junio y de septiembre a noviembre. El verano es caluroso y húmedo, pero las brisas marinas alivian. El invierno es fresco y puede ser lluvioso. Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por las calles adoquinadas y las ruinas subterráneas. El alojamiento en Acre incluye hoteles boutique en el casco antiguo, hostales y pensiones en la ciudad moderna. Probar el pescado fresco en uno de los restaurantes del puerto es una experiencia obligada.